Estamos inmersos en una existencia que parece que fluye sola, que casi todo está establecido, y no nos damos cuenta de lo que verdaderamente podemos hacer con ella.
Tenemos tanta capacidad para cambiar cada momento y lo desaprovechamos! Lo peor es cuando después nos quejamos de lo hecho, pero ¿cuándo podemos cambiar los acontecimientos?
La mayor parte de las veces nos dejamos llevar y creemos, en ese momento, que lo habitual o lo adecuado es eso; pero cuantas veces te quedas con una extraña sensación en el estómago, pensando que ocurriría si hubieses actuado de otra manera, o hubieses cambiado sencillamente el pie de sitio.
No sé, si visto desde fuera, parece un problema de inseguridad... pero cada vez que tengo que tomar una decisión siempre pienso en ¿que ocurriría si hiciese lo contrario?
Por otro lado nos han enseñado, y así lo asumo, en la responsabilidad por tus acciones y decisiones, con lo cual "todo está bien hecho" si eres consecuente con sus consecuencias -vaya con la palabrita-.
Ahí está: las consecuencias de cada acto, palabra, movimiento o sentimiento que hacemos, que tenemos y que puede cambiar el curso de la historia en cada momento. Creo que es lo que ahora llaman el "efecto mariposa", y que dadas las circunstancias de posicionamiento mundial están dando lugar a tantas catrástrofes.
Entonces, en esos momentos, es cuando me planteo la necesidad, o no, de hacer, o decir siempre lo que te sale de dentro... o lo que esperan de tí.
Tenemos tanta capacidad para cambiar cada momento y lo desaprovechamos! Lo peor es cuando después nos quejamos de lo hecho, pero ¿cuándo podemos cambiar los acontecimientos?
La mayor parte de las veces nos dejamos llevar y creemos, en ese momento, que lo habitual o lo adecuado es eso; pero cuantas veces te quedas con una extraña sensación en el estómago, pensando que ocurriría si hubieses actuado de otra manera, o hubieses cambiado sencillamente el pie de sitio.
No sé, si visto desde fuera, parece un problema de inseguridad... pero cada vez que tengo que tomar una decisión siempre pienso en ¿que ocurriría si hiciese lo contrario?
Por otro lado nos han enseñado, y así lo asumo, en la responsabilidad por tus acciones y decisiones, con lo cual "todo está bien hecho" si eres consecuente con sus consecuencias -vaya con la palabrita-.
Ahí está: las consecuencias de cada acto, palabra, movimiento o sentimiento que hacemos, que tenemos y que puede cambiar el curso de la historia en cada momento. Creo que es lo que ahora llaman el "efecto mariposa", y que dadas las circunstancias de posicionamiento mundial están dando lugar a tantas catrástrofes.
Entonces, en esos momentos, es cuando me planteo la necesidad, o no, de hacer, o decir siempre lo que te sale de dentro... o lo que esperan de tí.